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Celebran el 15 Aniversario del Puerto Rico Heineken Jazzfest

Por Carlos Iramain
Fotos Ricardo Montañéz (foto de Roy Haynes: suministarda por Miguel Rojas)

Década y media de buen jazz... En efecto, una vez más el Anfiteatro Tito Puente del Parque Luis Muñoz Marín de San Juan se vistió de gala (del 2 al 5 de junio de 2005) para celebrar el 15 Aniversario de Jazzfest y recibir varias luminarias del jazz actual.

Quisiera enfatizar –por razones de espacio- en los highlights del Jazzfest 2005... por ejemplo, ver en acción a una de las últimas leyendas vivientes de la era del Be-Bop, como es el caso del baterista Roy Haynes, fue algo maravilloso. Este “veterano iluminado”, ya con 80 años de edad (los cumplió el 13 de marzo pasado), demostró poseer todos los atributos de un excelente baterista de jazz.

Hace 32 años que lo vi tocar por primera vez en Chicago, en el Jazz Showcase, en dúo con el organista Jimmy Smith. Desde entonces, he seguido de cerca su carrera discográfica y leído las reseñas y también las entrevistas que han aparecido en las revistas especializadas. Su carrera es única: no hay ningún baterista en la historia del jazz que haya tocado con la gran cantidad de estrellas, como lo ha hecho Roy. Por ejemplo, desde mediados de la década de los años 1940 ha acompañado a Louis Armstrong, Lester Young, Charlie Parker, Sarah Vaughan, Miles Davis, John Coltrane, Thelonious Monk, Stan Getz, “Chick” Corea y Pat Metheny, entre otros, y también ha trabajado como líder al frente de su “Hip Ensemble” y varios cuartetos, donde se rodea de jóvenes músicos de gran potencial, como los que vinieron al Jazzfest: el saxofonista Marcus Strickland (24 años), el bajista acústico John Sullivan (27) y el pianista Martín Bejerano (29).

Ellos se destacaron en la interpretación, entre otras melodías, de Summer Night (de Harry Warren) y Question & Answer (de Pat Metheny), ambas extraídas del último CD de Roy, titulado Fountain of Youth (Dreyfus Jazz Records; editado: 24-febrero-2004). También en Bud Powell (de “Chick” Corea, un tributo póstumo al eminente pianista del “Be-Bop”) y la balada You Don’t Know What Love Is (un estándar de Reye y DePaul).

Párrafo aparte merece la gran actuación de Haynes, quien con su estilo fluido y su fogosidad y, sobre todo, con su tremendo swing en el manejo de los tres platillos (diseñados específicamente para él por la compañía Zildjian), cautivó a los conocedores. Se sabe que hay una modalidad de acompañamiento de tipo “polirítmico” en la batería (como si se estuviera haciendo un solo de batería detrás de los solistas cuando están improvisando), que fuera desarrollado por el recientemente fallecido Elvin Jones y continuado ahora por Jeff Watts, por ejemplo. Roy Haynes no está en esta línea y, aunque no hizo solos largos o intercambios (4 x 4) con el pianista y el saxofonista, se pudo apreciar su destreza y la gran afinación, bien “crispy”, de sus tambores. Además, los efectos y puntuaciones que logra con el pedal del bombo fueron muy excitantes y se parecen a las “bombas” que tiraba su ídolo, el influyente y muy renombrado baterista Art Blakey, al utilizar el bombo.

Evidentemente, fue una gran experiencia musical y educativa para las nuevas generaciones el poder ver y escuchar a una gloria del jazz, aunque sea en el ocaso de su vida. No en balde, el guitarrista Pat Metheny ha dicho de él: “Is the father of modern drumming” y también un “national treasure”.


La otra actuación descollante del Jazzfest 2005, fue la del cuarteto del saxo alto puertorriqueño Miguel Zenón, quien a sus 28 años dejó de convertirse en el “jazzista de mayor potencial de Puerto Rico” para surgir como el jazzista de mayor crecimiento y más envergadura que tiene Puerto Rico hoy día. Sus extraordinarias actuaciones, luego de graduarse con un bachillerato del Berklee College of Music, en Boston, y con una maestría de la Manhattan School of Music, de N.Y.C. (ambas en “jazz performance”), con su compatriota, el saxofonista David Sánchez, el percusionista Ray Barretto, la Vanguard Jazz Orchestra y, más recientemente con el Francisco Jazz Collective, la Mingus Big Band, la Liberation Music Orchestra del bajista Charlie Haden y como líder de sus grupos, así los atestiguan. Además, no debemos olvidar que Miguel fue reconocido por el famoso crítico Ben Ratliff, del N.Y. Times, cuando dijo que era “el mejor músico de jazz de origen hispano que hay en la ciudad de Nueva York” y también que Miguel salió 1ro en la categoría de los saxo altos “new stars” en la prestigiosa Encuesta Anual de los Críticos de la revista Down Beat (agosto-2003, 2004 y ahora también en el 2005).




Con todo este trasfondo, Miguel se presentó en una nueva etapa de su ascendente carrera musical, tocando sus composiciones contenidas en su último CD, titulado Jíbaro (Marsalis Music; editado: 24-mayo-2005). Debemos señalar que Miguel vino a la tierra de sus mayores a saciar el apetito de los aficionados y dar una lección de lo que es actualmente el jazz de vanguardia y de corte contemporáneo, en una vertiente latina, al fusionar elementos de la música jíbara campesina de Puerto Rico (el seis y el aguinaldo), con el jazz. También hay que indicar que nadie había intentado antes este tipo de fusión, con la excelentísima calidad musical y la profundidad con que se escuchó aquí.

Miguel vino acompañado por el gran pianista venezolano Luis Perdomo, el destacado bajista austriaco Hans Glawischnig y la nueva sensación de la batería, el joven puertorriqueño Henry Cole (quien reemplaza al mexicano Antonio Sánchez, actualmente de gira con Pat Metheny).

En una actuación memorable, el grupo de Miguel Zenón interpretó Seis-5 (una variedad del “Seis Chorreao”), Villarán (del Seis Villarán, un apellido), Llanera (del Seis Llanera, con influencia afro-venezolana), Jíbaro (del Aguinaldo Jíbaro, conocido también como el aguinaldo Cayeyano, de Cayey, Puerto Rico) y Fajardeño (del Seis Fajardeño; este estilo viene del área de Fajardo, P.R.). Ante los insistentes aplausos del público, Miguel y su grupo cerraron su descomunal actuación con el bolero Cómo Fue (del pianista cubano Ernesto Duarte).

Ya no debe quedar ninguna duda en la mente de los aficionados que Miguel Zenón es súper talentoso y un improvisador de altísima calidad jazzística. Frasea con autoridad y con mucha creatividad y en control total de su música. Su “swing” arrollador en las ejecuciones, su buena técnica instrumental y su gran sonido en el saxo alto completan el cuadro y ya se lo está comparando, como compositor, con los grandes de Latino América: el brasileño Heitor Villa-Lobos y el argentino Alberto Ginastera. A la verdad, estamos ante un nuevo genio de la música. ¡Adelante y que sigan los éxitos!...


La cantante de música popular brasileña Gal Costa, ya con 60 años y a quien le fue dedicada la edición del Jazzfest 2005, no cantó jazz y se limitó a interpretar 17 canciones del repertorio de la samba brasileña y de la bossa nova. Su actuación agradó, en general, al público asistente.




El trompetista Jon Faddis, quien ya tiene 52 años, interpretó con gran dominio técnico de su instrumento la suite Gillespiana de Lalo Schifrin y su show tuvo la visita sorpresa del gran trombonista Luis Bonilla (quien es oriundo de Los Ángeles, CA, de padres costarricenses).



La orquesta de Coubt Basie, que no veíamos desde 1974, cuando la escuchamos en Houston, TX, con Basie al piano, tuvo una muy buena actuación, tocando vibrantes arreglos de Ernie Wilkins (“Basie Power”), Frank Foster (“Shiny Stockings”) y Neal Hefti (“Cute”), entre otros. La banda, desde que murió Basie, en 1984, ha tenido varios directores y el actual es Bill Hughes, ex trombonista de la orquesta. En una segunda parte, respaldó adecuadamente a la vocalista de 54 años Patti Austin, en un tributo a Ella Fitzgerald (1917-1996).

Entre los grupos locales que presentaron, notamos la presencia del percusionista Paoli Mejías (de 35 años de edad), quien volvió a presentar material de su CD “Mi Tambor” (Paoli Mejías Records; editado: 9-junio-2004), donde se destacaron el pianista cubano Yan Carlos Artime, el saxo alto Néstor Toro y el líder en diversos instrumentos de percusión.

En su debut en el Jazzfest, y sin tener todavía un CD que respaldara su actuación, el saxofonista puertorriqueño de 27 años Luis Rodríguez, al frente de un cuarteto, interpretó varios temas originales de buena factura, donde volvió a lucirse el pianista Artime.

El percusionista neoyorquino Sammy Figueroa (con 56 años), con músicos del área de Miami, ejecutó algunas piezas de su último CD “and Sammy Walked In” (Savant Records; editado: 7-junio-2005).

Por último, el guitarrista Al Di Meola y el flautista Néstor Torres, abordaron piezas antiguas y recientes de su repertorio.



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Cristina-Sammy Figueroa-12/5/2007 232681
olga artime--7/22/2006 17271
olga artime--7/22/2006 17270
MILAGROS ORTIZ-el jazz fest 2006-5/6/2006 14259
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