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Cigarrillos, Cirugías y Otros Demonios
Por Jennifer N. Arriaga
Recientemente salió a la luz pública una denuncia contra un método de inyección anticonceptiva. La misma ocurrió debido al daño que ha ocasionado el producto a las mujeres que deciden implantar dosis reguladas de hormonas a sus cuerpos para no concebir. Actualmente el producto está siendo retirado del mercado. En ese momento recordé haber considerado el método en algún momento de mi vida. También me viene a la mente el proceso de validación por el cual pasa un medicamento para luego ser aceptado y, sin embargo, aún tener múltiples riesgos secundarios.
Me pregunto cuantas personas han arriesgado su salud en la búsqueda de mejoras personales, necesidades biológicas o simplemente para responder a caprichos. Desde utilizar esteroides anabólicos para cambiar la masa corporal, usar pastillas antidepresivas para mejorar el estado de ánimo y hasta someterse a cirugías peligrosas para “embellecer” la imagen, todos lo hemos hecho alguna vez. Hemos visto a personas caer víctimas de los cánones de la feminidad, intentando romperlos, entrando en patrones excesivos de ejercicios y dietas, llegando a extremos anoréxicos. Otras formas de afectar la salud, buscando mejorarla, son momentos donde se recurre a tratar cualquier problema médico a expensas de efectos secundarios. Otras maneras más cotidianas de afectar la salud, buscando generar algún beneficio, son el fumarte un “garet”, manejar ebrio o tener sexo sin condón.
Se puede ver cómo el mercado ha logrado traspasar lo que para algunos deben ser los límites de la bioética, logrando tener mucho éxito comercial dentro del consumo general. Se ve a menudo cómo existen muchos mercados sólidos a pesar de indicar claramente al consumidor cómo puede amenazar el bienestar humano. En nuestra vida cotidiana esto se extiende a cosas tan triviales como el consumo de comida-rápida. La pregunta entonces podría ser; ¿quién se beneficia realmente de estos sacrificios cometidos contra el cuerpo?
Muchas veces consideramos estos sacrificios a la salud obligatorios o necesarios. Tal vez la solución esté en analizarse uno mismo, buscar cuáles cosas nos dañan y entonces tratar de reconocer si hay un balance, si aquello que entra… o que quisieras cambiar realmente vale la pena… velemos que nuestra salud sea valorizada realmente.
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