La Ruta Cangrejera Número Siete
Apéndice A: La Ruta Ravalera
Por Myrna Renaud
Fotos por Charline Hernández
Barcelona es una gran patada en el esófago. Se te destapa lo que llevas atragantado por años cuando te enfrentas a una ciudad que se te rinde a los pies, completamente tuya para crear o destruir. No te impide el paso, al contrario; te invita y te reta a ese gran ruedo de la expresión híbrida. Lo que habla baila, lo que canta pinta, las imágenes tienen sabor. Moro con brasilero, japonés con africano, catalán con peruano, yugoslavo con cubano, boricua con todo eso…. y por ahí para siempre, en Barcelona no se cansan de reinventar.
No hay mas que llegar a la Plaza del Ángel frente al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y contemplar el masacote de acción: mono patinadores, performeros, turistas de todas partes, corillos de dominicanos, colombianos y demás americanos en abierta reconquista, extensas sabanas urbanas de graffiti en diaria evolución y la pancarta enorme con la conjugación del verbo ravalejar. El nombre se ha convertido en verbo. La acción es preponderante en la cotidianidad ravalera, el arte público su código de inscripción.
En todos los muros, recodos, portales, ruinas y esquinas, el arte del estarcido (stencil) le arremete con gusto y gana. Los mensajes son apócrifos y herméticos, son mapas, señas y direcciones a puntos de encuentro, son convocatorias y llamados a convenios comuneros. También son monumentos íntimos del barrio, su historia y su lucha por no desaparecer ante las iniciativas de revitalización. Tal y como en San Mateo de Cangrejos -Santurce- la amenaza de expropiación es la misma, solo que no tan desfachatada. Los patrimonios sociales e históricos no se pueden demoler tan fácilmente. Las viviendas tampoco. Punto. El poderío popular tiene musculatura titánica e histórica. Viven negociando con el poderío del capital. Hace tres años transaron por la construcción de una rambla que se llevó gran parte del detritus ambiental. En una de las esquinas del Carrer de San Pau, vía principal de la prostitución y mercados de víveres árabes y pakistaníes, están construyendo una mediateca que promete ser un foco artístico espectacular. Cine, vídeo, música, cultura digital. “¡A convivir todos juntos, hostia! Vale, vale”.
Hablando de convivencias, la del catalán y el castellano es peculiar. Esas dos lenguas se hablan, pero no se quieren. El nacionalismo catalán discursa en el tribalismo lingüístico. Se usa como arma, no de resistencia y confrontación, sino de convicción y preservación. La lengua catalana está convencida de sí misma, y en el caso de Barcelona, de su sitial en la hegemonía urbana.
Desde mi piso prestado en el Carrer de la Junta de Comercio (hogar de Jessica Walker, directora de el laboratorio, escuela de expresión corporal dramática, www.laboratorio-escuela.com), bajaba por las mañanas a tomar mi café y croissant en la terraza del Café Dalí. La fuente pública en la esquina con Carrer del Hospital se me ofrecía de entrada o salida a mi casa, al estudio de ensayo, al metro, a la Plaza Cataluña y a los vericuetos de la zona. Fui dueña y amante del Raval por seis semanas. Qué lujuria.
La noche de apertura de la versión ravalera de Guardarrayas No Son La Mar (www.laboratorio-escuela.com/guardarrayas) hicimos la fiesta de elenco dentro de otra fiesta que estaba montada con vino y cerveza gratis en el local #36 de la Rambla del Raval. Me parece que estaban presentando y catando una cerveza artesanal, o algo por el estilo. La cuestión fue que nosotros llegamos con el tumbao’ Boricua - tú sabes - a celebrar. El dueño, un moro alto, fornido y hermoso, nos puso el sitio a nuestra disposición para futuros eventos y nosotros, pues, nos lucimos.
Entonces se me pegó un cierto freak. Embrujado con tanto humor a hembra caribeña en pleno contoneo y sandunga, la libido se le infló y para qué te cuento. Pasiones incontenibles la de estos tíos españoles. ¡Ostras! Por más que lo espantáramos, los ojitos se le encendían en el cráneo y volvía a pegarse. Charline tomó la foto, Ivo me hizo prometer su publicación. He aquí a nuestro noctámbulo ejemplar en noche de verano barcelonesa.
Continúa…