LOS PARQUES DE PATINETA: AYER Y HOY
Breve historia del "Skateboarding"
Allá para 1900, el primer arquetipo de patineta fue el “scooter”. Este artefacto estaba compuesto de cuatro ruedas pegadas a una tabla 2x4 y llevaba clavado sobre la tabla un cajón, con unos mangos que sobresalían para mantener el control. Para la década de los años 50, el “scooter” había atravesado por cambios: el cajón había desaparecido y el “truck” (lo que sujeta las ruedas) fue modificado, para que los jóvenes pudieran maniobrar con más facilidad. También para esta década el “surfing” adquirió popularidad y empezaron a relacionarlo con el movimiento que se crea al correr la patineta. En 1959, la primera patineta Roller Derby salió al mercado y comenzó a verse en la aceras.
Para 1963, Larry Stevenson, editor de Surf Guide, y quien había empezado a promover la patineta en dicha revista, diseñó la primera patineta profesional. Desde 1963 a 1965, el deporte del “skateboard” creció y se propagó de tal manera que 50 millones de patinetas fueron vendidas durante ese período. De repente, el deporte murió a finales de 1965. El apagón se debió a la poca calidad del producto. Las compañías manufactureras estaban tan enfocadas en producir y vender, que dejaron a un lado la investigación y desarrollo del producto. Aunque hubo compañías que desarrollaron mejor calidad de ruedas, las más económicas eran las de arcilla, que no tenían agarre en el suelo y, por ende, causaba que los corredores se cayeran con frecuencia. Durante los próximos 8 años el deporte casi desapareció por completo, excepto en California.
En 1970, una compañía de plástico elaboró las gomas de uretano para los deportes de patín, y un “surfer”, de nombre Frank Nasworthy, le puso las ruedas a su patineta y decidió entonces desarrollar patinetas con gomas de uretano, ya que la diferencia entre gomas de arcilla y de uretano era del cielo a la tierra. En 1973, se comenzaron a diseñar “trucos” específicamente para el “skateboarding” y en 1975, salió al mercado el primer ¨bearing¨ de rueda. Además, volvió a publicarse la revista Skateboarder, destacando fuertemente a los corredores de aquel entonces: Bruce Logan, Russ Howell, Stacy Peralta, Tom Sims y Gregg Weaver. He aquí el segundo “boom” de la patineta.
Fue en 1976 que se construyó el primer parque al aire libre de patineta, en el estado de Florida, y luego le precedieron cientos de parques alrededor de los Estados Unidos. En otras palabras, aproximadamente 76 años después es que se construyó el primer parque de “skateboarding” en los Estados Unidos. De ahí en adelante el deporte tuvo sus altas y bajas, pero siempre se ha mantenido. Hoy día es un deporte que se practica alrededor del mundo y del cual se celebran competencias internacionales.
(Información sacada de la página electrónica http://www.recreate.com/Pages/articles/mbrooke.shtml)
¿Qué ocurre con los parques en Puerto Rico?
La mayoría de los organizadores de eventos de “skate” en Puerto Rico, ya sea con fines o sin fines de lucro, coinciden en que la mayoría de los parques en la isla son construidos con obstáculos prefabricados. Esto es debido al poco conocimiento de los municipios a la hora de contratar personas para la construcción de dichos parques. Según Orlando Ramos, presidente de la Federación de Skate en Puerto Rico, “Los municipios, por desconocer del deporte, construyen parques pre-hechos, pero que no son al gusto del “skater”. No tienen las exigencias que requiere el deporte. La Federación lo que trata es de darle entendimiento al municipio para orientar, asesorar y construir los parques que sí funcionan”. Al igual que la Federación, también existe Rampage, la compañía de parques de “skate” con sede en los Estados Unidos. De acuerdo con el representante de Rampage en Puerto Rico, Joel Acevedo, “El ‘custom made’ es hecho según el gusto de las personas que deseen construir el parque, de este modo, es una facilidad única y con mejores diseños. Rampage se especializa en rampas de esta índole. Se reúne con los corredores locales de los municipios, antes de diseñar el mismo. Los pre-hechos ya vienen con medidas y diseños ya establecidos que no abarcan más allá y carecen de variedad en sus rampas. De esta forma, este equipo no es el más recomendable por ser básico y sencillo”.
Hoy día existen aproximadamente 10 parques en toda la isla. De los 10, los de Guayanilla, Quebradillas, Moca y Lares son los mejores, según Acevedo. De estos cuatro parques, el de Guayanilla fue construido por la compañía Rampage y ahora mismo se encuentra en proceso de subasta para construir tres parques adicionales. Uno que está por concluir el proceso de remodelación para satisfacer las exigencias de sus corredores es el parque de “skate” de Carolina, sede de la Federación de Skate de Puerto Rico. Otro parque que acaba de abrir sus puertas con tremendos obstáculos para los corredores de patinetas y patines es el Moisty Skatepark, que está localizado en el estacionamiento multipisos de Santa Rosa Mall, en Bayamón. Este parque, con el primer “bowl” o piscina en Puerto Rico, a diferencia de los demás parques, es privado, o sea, tiene costo de entrada. Sin embargo, su dueño, Moisés Abreu, nos informó que se encontraba en negociaciones con el municipio de Bayamón para ver de qué manera se puede becar a jóvenes de escasos recursos económicos para que puedan entrar gratuitamente al parque. Lo impresionante de este parque es que fue construido por el Team Pain, quienes construyen los obstáculos para las competencias de los Extreme Games y para otros estados de la nación norteamericana; y así de impresionante fue el costo del parque: casi un millón de dólares.
Muchos alegan que la mayoría de los parques en Puerto Rico no sirven, pero si en Estados Unidos, cuna del “skateboarding”, les tomó casi 76 años en construir un parque, Puerto Rico está más que bien en el crecimiento del deporte. Hace 10 años, sólo existía tres o cuatro parques de poca o ninguna calidad. Hoy hay aproximadamente 10 de mejor, o casi perfecta calidad. Mientras más se vaya desarrollando el deporte en Puerto Rico, más van a ser las necesidades y exigencias de sus corredores y, por tanto, de los municipios y organizadores de eventos por saber cuáles son esas necesidades. |