No Fun Fest The Hook, Brooklyn, NYC
18-20 de marzo, 2005
Fotos/Texto: Jorge Castro
"New York es un truco", así me dijo un pana sobre la ciudad en que vive... y es verdad. Aquí te cobran hasta el oxígeno. Fumar está prohibido en bares y existen leyes de "no congregarse" en algunas esquinas de la ciudad. Yo conozco estas leyes y reglas desde hace tiempo, y ya existían para la última vez que estuve en esta ciudad (3 / 2002), pero su estupidez no cesa de incomodarme en cada visita. Aunque la de no fumar está bien. Y yo soy fumador...
En una callecita casi escondida del sector Red Hook, dentro del sorpresivamente adecuado bar / club The Hook (por supuesto) se celebró lo que casi se convierte en una convención de artistas, corredores de sellos discográficos y entusiastas de lo que muy genéricamente se le llama "Noise". ¿Y qué es eso de "Noise"? La contestación es casi imposible de plasmar en sólo unas líneas... "Noise" o "Ruido" es una palabra con demasiado bagaje, incluso para los que lo conocen y lo escuchan. Hay algunos que piensan en Sonic Youth cuando se le menciona la palabra, otros en My Bloody Valentine, etc. El festival "No Fun" fue una extensa y exhaustiva muestra de las periferias más externas del género. Las vertientes más subterráneas y menos conocidas.
Carlos Giffoni, quien organizó el evento de tres días de duración (y casi 7 horas por día), es un venezolano que se mudó a La Gran Manzana desde Miami hace unos años. Giffoni es un incansable "networker" que ha realizado muchísimas grabaciones y conciertos junto a su grupo Monotract (junto a Nancy García y Roger Rimada). El 2005 es el segundo año en que se celebra el No Fun. En la versión del 2004, la mayoría de los actos principales se trazaban de alguna manera a Sonic Youth: El "Dream Aktion Unit" de Thurston Moore, Chris Corsano, Jim O'Rourke y Paul Flaherty en la noche inicial, Kim Gordon And The Sweet Ride (con Ikue Mori, Dj Olive y Jim O'Rourke) el sábado y el trío de Lee Ranaldo, Roger Miller y William Hooker encabezando la tercera y última noche. Otras invitaciones muy notables lo fueron Wolf Eyes, Massimo, To Live and Shave in L.A., Pita y Nautical Almanac. Esta primera edición se celebró en marzo del 2004 en el club Northsix de Brooklyn.
Para No Fun 2005, Carlos de nuevo “bota la casa por la ventana”, y esta vez no sólo tiene a su favor la popularidad que algunos de estos grupos han logrado en el último año, si no que también la ventaja de haber logrado un lleno total en la edición del pasado año, algo sin precedentes en esta comunidad musical. Este año, repiten Peter "Pita" Rehberg (junto a Lasse Marhaug), Tom Smith de To Live and Shave in L.A. (junto a Sightings - quienes también repiten), Pengo, Double Leopards, Newton, Hair Police, Magik Markers y, por supuesto, Monotract.
El viernes en la noche, la cola frente a The Hook me pareció una escena difícil de creer. ¿Cientos de personas en un concierto de Ruido? No puede ser... pero continué por el sendero de la aceptación (JA) y me incorporé a esperar que abrieran las puertas. Al ingresar al club, di la vuelta por el sótano y me encontré con muchos viejos amigos, conocí de frente a decenas de personas con las que he tenido contacto por años y visité las mesas donde se vendía todo el material de RRRecords, Load Records, Chondritic Sound, Gameboy, Hospital Productions que no podía comprar. Dolor... Y que no se me olvide "Kyle's Noise Cupcakes", la esquinita donde podías comprar los monchis, hechos a mano y con cariño por Kyle Lapidus del grupo LoVid. ¡Ambiente familiar, por supuesto!
El primer acto que pude presenciar fue Moribund, desde Georgia. Un "Power Electronics" (a la Whitehouse, Grey Wolves) muy poderoso que no le sirvió de mucho el débil sistema de sonido en el sótano.
Subí al primer piso y me encontré con que ya Prurient (aka Dominick Fernow) había terminado su actuación. Comenzó Mouthus. Este grupo se me hizo muy difícil de apreciar. Había demasiada gente y todavía la experiencia de estar entre tanta gente conocida, saludando y compartiendo, me estaba robando la atención. El sonido de Mouthus es más roquero que lo que esperaba, pero caótico aún. Después de tomar aire afuera regresé a la sala, para encontrarme que Monotract había comenzado. Carlos, Nancy y Roger se tiraron un concierto con guitarra, bajo y batería (además de sus laptops).
El trío se destacó con un impresionante puñado de canciones (!), tocadas con gran disonancia y a un volumen devastador. Las letras en español me hicieron sentir muy orgulloso -y estoy seguro de que esto suena charro, pero sí, me enorgullece el que hayamos más hispanos envueltos en este movimiento. Sin duda, Monotract se robó el show y la reacción positiva de una sala abarrotada de gente lo comprueba.
Regresé al sótano y, claro, estaba demasiado lleno de gente para poder ver quién estaba tocando. Probablemente Luasa Raelon (aka David Reed) según el itinerario que llevaba mi amigo Lasse. Al subir de nuevo, me encontré de frente con la actuación del cuarteto de Spencer Yeh (violín), Chris Corsano (batería), Mike Shiflet (artefactos electrónicos y voz) y Peter Kolovos (guitarra). El set fue una tormenta de disonancias, como meter la cabeza dentro del "muffler" de tu carro mientras escuchas de lejos a tu vecino ensayando con su banda de Grindcore. ¡Que desorden más bonito!
Le siguió Dead Machines, el dúo del matrimonio compuesto por John Olson (Wolf Eyes) y Tovah O'Rourke. Sus 20 minutos de actuación no me dijeron mucho, y aunque fue divertido ver por fin a Olson en acción, lo presentado el viernes por la noche me dejó deseando que Wolf Eyes hubiera actuado en su lugar.
Al terminar D.M., tuve la suerte de encontrarme al legendario grupo de Power Electronics, Bloodyminded comenzando su actuación en el sótano. Aunque presencié un desastre total con el sonidista, este grupo hizo lo posible por mantener al público animado e intenso durante su participación. Su líder, Mark Solotroff -quien no tiene nada que envidiarle a William Bennett (Whitehouse) en su capacidad de hacerme reír- castigó al público con sus gritos de guerra y otras ocurrencias. Su actuación fue divertida, aunque el sonido estuvo pésimo.
Hair Police tomó el control de la sala principal y desde el principio de su set me di cuenta que se formaría un buen descojón en el público. Me resultó muy sorprendente ver al público tan animado con este tipo de música. Hace dos años era imposible ver a un público divertirse tanto como lo vi en estos tres días, y el concierto de Hair Police fue uno de los mejores ejemplos de interacción público / artista que he visto. ¡Intenso! Un híbrido de Metal / Crust / Noise / Jazz.
Cosa rara...
Runzelstirn & Gurglestock debía cerrar la noche del viernes pero, debido a un problema con el visado del integrante principal (Rudolf Eb.er), no fue posible. La solución fue difundir un mensaje en audio enviado por el artista, quien explicó la situación que confrontó con las autoridades. Luego, se proyectó el vídeo de un performance de R&G en donde aparece Eb.er junto a tres chicas japonesas a las que les daba de tomar tres tipos de un líquido colorido en un vaso bastante grande y luego de algunos tensos minutos, y justo en "cue" con algunos sonidos que manipulaba Eb.er desde otra parte del escenario, las chicas comenzaron a vomitar. Los sonidos amplificados de gargantas nauseabundas y el asco que producían las imágenes fueron lo suficiente para espantar a mucha gente de la sala. A mí me resultó bastante cómico. Una generosa demostración de humor negro y de mal gusto por el suizo. Y entiendo que muchas de las personas que están comenzando a entender este tipo de arte / música, no tienen idea de dónde viene. La realidad es que hay ejemplos de arte sonoro o de performance que van mucho más allá que éste (Coum Transmissions es un buen ejemplo). Así que los que presenciaron el acto de R&G, en realidad, no han visto nada.
El sábado 19 lo comenzó Panicsville, en el escenario principal. Su concierto duró unos 20 minutos y me resultó interesante, aunque no me impactó como lo hicieron otros en la misma noche. Ruidos analógicos y la voz de Andy Ortmann. Bastante grueso y bien manipulado. Panicsville es un clásico, que usualmente realiza un performance que incluye disfraces y una mayor integración con el público. En la noche de hoy, se limitaron a tocar sus instrumentos y permanecer casi estáticos en el escenario.
El sótano se encendió con la actuación de Newton junto a la leyenda Rat Bastard (líder de Laundryroom Squelchers). Caótico era el ambiente donde pude ver hasta uno que otro que salió con una fractura o sangrando. El pit que se formó fue mucho más salvaje que uno de hardcore. No es chiste. Lo único que aquí la macharranería se queda en casa y todo es verdaderamente divertido.
De vuelta al escenario principal y Kites subió a castigar al público procesando su voz. Gritos, tonos, palabras, drones... todo esto creó una muy buena composición, la que desafortunadamente no pude apreciar bien por la cantidad de público que abarrotaba la sala en este momento. Escuché lo que pude y salí a tomar un poco de aire.
Otro de los que procesan su voz, pero de una manera muy distinta es Dave Phillips (ex-Fear of God), quien presentó su performance junto a un acompañamiento visual que no fue apto para los vegetarianos en el público. Diferentes animales siendo degollados, torturados, exterminados en masa, pietaje de experimentos que se hacen con gatos y otros animales. La combinación entre estas referencias visuales y el ruido creado por Phillips ("sampleando" su voz en tiempo real y creando una excelente y muy variada pieza sonora) hicieron que algunos volvieran a tomarse un respiro en el patio del Hook. El elemento visual fue intercalado con algunas palabras y preguntas que se proyectaban en la pantalla de vez en cuando. Un comentario social muy extremo por Phillips. Quienes se ofendieron, realmente no estaban prestando atención. Phillips también se desplazó entre el público con su micrófono inalámbrico aún amarrado a su oído.
Otra de las grandes revelaciones (para mí personalmente) de este festival, fue el dúo Metalux. Dos chicas que agarran trozos de grupos como Suicide y Merzbow, junto a la presencia escénica de Throbbing Gristle. Aunque sin necesariamente parecerse a ninguno. Cintas, pedales de efecto, cajas de ritmo, todo increíblemente bien manipulado y coherente. Las voces también muy acertadas. Un proyecto del cual no conocía mucho antes de este evento, pero el cual seguiré de hoy en adelante. Sin duda, uno de mis nuevos favoritos.
Giffoni's Death Unit, el nuevo (al menos para mí) y destructivo cuarteto liderado por nuestro anfitrión, Carlos Giffoni, continuó la ensordecedora noche. Dos bateristas (el hiperactivo Chris Corsano y Trevor Tremaine de Hair Police), Carlos en laptop y un guitarrista que no alcancé a conocer. Otra de las mejores actuaciones del festival. Debió durar unos 20 minutos. La combinación fue muy acertada, especialmente en la inclusión de dos bateristas que conocen tan bien la improvisación.
Un “Oh, someone's crashing the show" fue lo que escuché cuando regresé al patio del club. Me encontré que una banda llamada Dreamhouse. Tocaría, sin autorización, en el patio. Según me enteré minutos antes de que comenzaran (estaban montando su equipo apresuradamente y sin hacer mucho escándalo, pa’ que no los mangaran), esta banda se caracteriza por cubrir al público en una carpa gigantesca, y formar el vacilón ahí debajo. La foto lo dice todo.
Después de algunos minutos, su presentación fue detenida por la gerencia del Hook, ya que hay vecinos cerca y no sería muy buena idea que llamaran a la policía. Igual, fue divertido tener un momento de confusión total dentro del evento.
Jazzkammer, dúo de Lasse Marhaug y John Hegre, vino desde Noruega y nos presentó un concierto bestial. Lasse utilizó un artefacto que contenía 5 ó 6 cuerdas de guitarra que salían de un pedazo de plástico, el cual tenía un micrófono de contacto adentro, y emitía unos ruidos muy distorsionados (y sí, parecían de guitarra). Aunque su participación se extendió un poco más de lo debido, estuvo muy bien ejecutada.