Hace unas semanas me fui a Piñones un sábado a comer alcapurrias y otras frituras. Me encontré en el suelo un “flyer” (hoja suelta) de un evento masivo de rock en el cual se promocionaba el ARMY (Fuerzas Armadas de los Estados Unidos). Me impactó de tal manera, que comencé a buscar en mi mente una fórmula que me resultara el caso más positivo que negativo… la fórmula no llegó a mi mente. Estoy parado de frente a un evento de rock que, a su vez, promociona el ARMY.
Y este tema, delicado por demás, para muchos es obvio. ¿Qué hace un evento de rock dejándose llevar por las marejadas de mentira, difamación, abuso, guerra, hambre y destrucción que ejerce el ARMY en otras partes del mundo? Me gustaría haber visto la reacción de las bandas que anuncian su compromiso con la paz y mensajes anti-guerra que están confirmadas para el evento, como el conocido Ignacio Peña. El rock siempre ha sido el arma letal de los gobiernos opresores, y aquellos que utilicen el rock como motivo de venta, siempre son criticados por la comunidad roquera internacional.
Desde su incursión al evento, me pregunto quiénes son los que terminan mejor después de este pacto promocional con el ARMY, si es el público, los productores o el ARMY. Haciendo una reseña pasajera, si el auspicio del ARMY hubiese sido un alivio económico y el trabajo de los productores hubiese sido genuino, entonces los costos de entrada al evento hubiesen tenido algún cambio desde su primera difusión. El ARMY, independientemente, obtendrá su propósito, llegar a más gente, y más a un a público reacio de saber de su existencia, como lo es el público roquero. Viendo el “flyer”, veo que el público lo pierde todo, y quienes salen ganando son los productores y el ARMY.
Me sigo preguntando cuál es el lado positivo y productivo de todo esto. Quizás sea una necesidad de hacer un evento lo suficientemente grande, que no podamos costear, cada cierto tiempo. Posiblemente sea necesario sacrificar tu dignidad. De esta forma podremos crear todo un circuito de eventos de rock que en la naturaleza de su producción no la podamos cargar con nuestros propios hombros, por sus costos.
A eso entonces viene mi pregunta directa, ¿por qué hacer un evento tan costoso? ¿Por qué hacerles llevar un mensaje negativo al público para hacer un evento? Y peor aún ¿por qué involucrar a nuestros artistas puertorriqueños, en un evento auspiciado por el ARMY?, todo esto en el contexto de que estos artistas están en contra.
Me parece que mucha gente piensa que el ARMY es una promoción más. Que la diferencia entre ARMY y cualquier marca de sodas y cerveza sea ninguna. Me imagino que algunos piensan, “Total, si los chavos aparecen, que se joda de quién vengan”. Y más aún me preocupan los que creen que están haciendo una aportación real a la música en Puerto Rico cuando creen que sólo la utilización de ese dinero es lo que cuenta. Si entienden la diferencia entre el rojo y el negro, entenderán también la diferencia entre una AK-47 y una lata de soda, y a su vez entre 100 mil muertes a causa de balas y 5 mil muertes a causa de piedra del riñón.
Si el único beneficio de esto es exposición, y una manera fácil de hacernos llegar a la audiencia, entonces están listos para hacer una colaboración de reggaetón con raperos del patio, es una manera fácil y efectiva de engancharnos con ellos como vía publicitaria. ¿Están ustedes listos para una unión con un rapero, como lo hizo el vocalista de La Secta? Creo que no, pero si tu contestación es “Sí”, pues ya tienes un evento masivo a donde asistir. De todos modos, “hay un ARMY en ti”.