Japanese New Music Festival @ Bottom of the Hill, San Francisco, CA
09-08-2006
Fotos, texto y video por: Javier Tous
Un público bastante variado se dio cita a este festival, organizado por Acid Mothers Temple y The Ruins, el cual nos presenta a los integrantes de ambos conjuntos en varios proyectos en colaboración e individuales. No logré ver todo el espectáculo pero:
Akaten Tsuyama Atsushi (AMT) y Yoshida Tatsuya (Ruins) haciendo cortas piezas instrumentales con objetos encontrados. Logré ver una donde usaban botellas vacías de plástico para hacer sonidos de percusión y de flauta a la vez que cantaban. Preciosa. La pieza “Camera” tenía un concepto similar, pero utilizando una cámara. Aunque ambas piezas podrían parecer un poco pretensiosas, ellos le daban un aire de “playfullness” que ponía cómodo a cualquiera.
Zubi Zuva X Para esta presentación, los tres músicos hicieron varias interpretaciones a capella que iban desde cánticos organizados hasta gritos descontrolados. Al igual que con Akaten, había un cierto elemento de ‘stand-up comedy’ durante toda la presentación.
Ruins (Alone) Ruins normalmente es Yoshida y alguien más, pero creo que el bajista se fue así que era Yoshida sólo en la batería, voz y samplers. Algunas piezas eran bien cortitas y otras eran épicas progresivas de siete minutos, pero prácticamente todo el set se caracterizó por la velocidad y precisión de Yoshida.
Zoffy La preocupación principal de Zoffy (Tsuyama y Kawabata Makoto de Acid Mothers Temple) es la reinterpretación, ya sea de música tradicional europea o composiciones modernas de rock y jazz. Comenzaron con algunos temas oscuros medievales, seguidos por versiones de Deep Purple, Miles Davis y Led Zeppellin, de-construidas y re-imaginadas en guitarras e instrumentos de juguete. Fue especialmente interesante la versión de “Smoke on the Water”, a lo Bob Dylan.
Acid Mothers Temple Para este show la alineación de AMT consistía de Kawabata, Tsuyama y Yoshida. Y bueno, traían lo esperado, pura psicodelia demente. Sus extensos temas pueden comenzar con un bello y suave “riff” que va aumentando en intensidad hasta llegar al caos controlado que tanto los caracteriza. En otros casos, es puro ruido de principio a fin. Tocaron tres temas en 45 minutos antes de retirarse. Todo sonó genial.
Como mencioné antes, el ambiente en esta presentación fue bien agradable. Los tres músicos son excelentes y precisos, haciendo de esto no sólo algo para mirar, sino realmente cerrar los ojos y escuchar. La música y las actuaciones fueron de primera. Por otra parte, sabían exactamente hasta que nivel tomarse las cosas en serio y en que momento bromear con la gente o con ellos mismos. De esta manera lograron mantener en todo momento un ambiente de respeto y comodidad. En fin, un show variado y extremadamente divertido que demuestra que se pueden hacer cosas experimentales e inteligentes sin necesariamente enajenar al público.