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“Yo hago esto, porque me gusta; y si puedo tocar, bien y si no, también. Es algo que quiero mucho y quiero hacer hasta que deje de tener salud. Pero no me tomo como que ¡Ah! soy un pionero, soy importante. Hay mucha gente que ha hecho esto antes que yo. Yo no soy nadie y sólo estoy empezando. En la escena mundial sólo somos un “novelty”, unos muchachos de una isla…”-J.C.
Jorge Castro: incansable ruido de vanguardia
Por I.C.
Jorge Castro, conocido en la música electrónica, tanto por sus proyectos como solista como por su participación junto a Cornucopia, es un joven del área sur de Puerto Rico que lleva más de 10 años interesado en el complejo arte de la música experimental. Este verano saca nuevo disco como solista, “Subsuelo”, y aquí nos cuenta de su trayectoria, su música en otros países y su nuevo sonido.
¿Cómo llegas a la música experimental y hace cuanto tiempo?
Como para el '95, me gustaban cosas más convencionales de la electrónica, pero me daba cuenta que me gustaba todo aquello que fuera musicalmente complicado. Me gustaba lo complejo y fui buscando cosas más abstractas y encontré otros géneros y subgéneros. Ahora escucho de todo, no sólo rock y electrónica, hasta cosas comerciales y más pop.
¿Escuchas reggaetón?
No me compro los discos, ni lo escucho como entusiasta, pero es un dialecto musical puertorriqueño que ya tiene su forma y por eso lo respeto.
Producciones en total dentro y fuera de Cornucopia.
Con Cornucopia (mi proyecto junto a Claudio Chea) hay producciones que se realizaron en colaboración y otras que somos nosotros solos. De estas últimas hay poco más de 10. En colaboración tenemos unas 15 y el resto son piezas creadas exclusivamente para recopilaciones en otros sellos. Tenemos la suerte de que fuera de Puerto Rico hay gente muy interesada en lo nuestro.
Como solista he hecho unos seis discos y uno en colaboración junto a Carlos Giffoni, que es del grupo Monotract y vive en Nueva York.
Países que han visitado.
En el 2001 tuvimos la suerte de ir a Europa. El festival que nos invitó se llamaba Observatori y se realizó en la ciudad de Valencia. En total hicimos unos siete conciertos, cuatro de estos en España y los demás en Holanda, Austria y Bélgica.
En México visitamos el Epicentro, que era un área fuerte del D.F. En los demás países de América Latina hay mucha tendencia hacia el lado oscuro de la música electrónica, se escucha música más reventota, como el gabber alemán y holandés, y la onda ant-zen, etc. Todo súper “darky”. Es raro, porque Cornucopia fue a tocar música que no tenía nada que ver con el evento en que nos presentamos, y aunque el público allí sí escucha música ambient, prefieren los “beats” rápidos y a un BPM exagerado. Creo que esto es parte de su entorno, hay 28 millones de personas en la ciudad de México. Un caos controlado. Pero la experiencia allá fue increíble. Me llevé una impresión buenísima de México.
Además, hemos visitado Estados Unidos. Cornucopia hizo una gira de 12 conciertos en el 2002. Desde New Hampshire hasta Chicago, que es una ciudad que quiero mucho. Me gusta más que Nueva York, tiene un espíritu más subterráneo. En marzo pasado tocamos nuevamente en el Infiltrate de Miami (estuvimos allí también en el 2001) junto a Ed Bobb aka Sony Mao del Beta Bodega Coalition y terminamos en el Festival Subtropics #16.
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Hay personas que toman muy en serio su pedigrí y es un rollo completamente estúpido. Yo hago esto, porque me gusta. Es algo que quiero mucho y lo quiero hacer hasta que deje de tener salud. Pero no me tomo como que soy un pionero, soy importante. Hay mucha gente que ha hecho esto antes. En la escena mundial sólo somos un “novelty”, unos muchachos de una isla. En Cornucopia todavía no alcanzamos un nivel alto de importancia. Más bien, porque no hemos tenido una producción distribuida en grandes cantidades.
En otros países hay una extensa tradición de música electrónica. En España, el festival en que nos presentamos (Observatori) fue parcialmente auspiciado por el gobierno municipal de Valencia. El gobierno acá no toma en cuenta estas cosas, no hay un interés verdadero por el arte ni por la música. Ni la Orquesta Sinfónica anda bien. Vivimos en un país donde ningún método de expresión es considerado importante.
No estamos interesados en la Academia, ni estar en una sola escena, queremos movernos en todos lados y por eso afuera hay más tolerancia hacia esto y hay más ayuda de las instituciones culturales y de la prensa. A nivel subterráneo no hay espacio para esta música; y pasa con el rock también, que hay que ir a los sitios a tocar de gratis. Yo supe tocar en Madrid en una barrita más pequeña que Don Pablo y nos pagaron $150 más la estadía en hotel. Aquí se le pagan 30 mil y un hotel cinco estrellas al de afuera y a los de aquí se tienen que ir a algún pub a tocar con una bocina jodida. Es alarmante.
¿Crees que ha habido cambios favorables en el ambiente musical subterráneo en Puerto Rico?
Toda esta situación adversa ha hecho que la gente tome las riendas y armen sus propios eventos. Ese clima difícil ayuda a que la música y los músicos crezcan, que los exponentes busquen y aprendan sobre las raíces de lo que hacen. En Puerto Rico están pasando cosas más emocionantes que en muchas ciudades de Norte América. La gente ha sabido escoger mejor sus influencias y a no caer en lo charro enseguida, se trata de ser más individual, y por eso han salido cosas como Balun, EXP lab, Oruga y muchas otras. Hay más sitios donde tocar y más semanales que hace cinco años. Aunque esto último es un sube y baja que depende de las temporadas, etc.
¿Separación de escenas?
Con el tiempo la gente se torna más purista y más elitista, y en eso me incluyo. Es bueno que haya integración en los géneros, pero a la vez cada cual tiene que tener su espacio propio. Creo que un dj de techno puede aprender mucho más de otro dj de techno que conmigo, pero a la vez no sería mala idea que todos tocáramos juntos de vez en cuando. Es utópico, pero hay ciertos aspectos de cada cosa que mezclan bien. Sería muy interesante que se tomara un espacio como el Museo de Arte de Puerto Rico para hacer eventos que integre todos estos géneros y que cada cual tuviera su espacio bajo un mismo manto y con un propósito.
Side Projects.
Superaquello está trabajando algo nuevo. Como ya dejaron Luar Music, hay planes de hacer dos discos. Uno mayormente de música escrita por Eduardo (cantante) y otro por Francis (guitarrista). Son polos opuestos, un disco es súper feliz y alegre y el otro es más mecánico. En diciembre estuvimos en Chicago y nos fue muy bien.
En Cornucopia estamos haciendo un disco con un japonés llamado Hiroshi Hasegawa, que era del grupo C.C.C.C. (Cosmic Coincidence Control Center). Era un grupo de los 80 que hacía un ruido cabrón. Eran cuatro integrantes y uno de ellos era una chica estrella porno (Mayuko Hino). Hacían unos “shows” bien extraños. Ya el grupo se deshizo y Hiroshi tiene un proyecto que se llama Astro, yo he seguido su carrera desde hace mucho, le escribí y desde entonces nos enviamos material. Vamos a hacer un disco que saldrá por la disquera Zeromoon en Estados Unidos.
También tenemos pendiente un disco doble a titularse "C.Works". Lo grabamos en Europa, en el tren entre Valencia y Viena, en un viaje de 34 horas y lo quemamos y lo vendimos allá. Salieron 14 piezas de ese “track” que son los “remixes” y la pieza original. Lo vamos a sacar nosotros en conjunto con un sello en Inglaterra. Espero que lo tengamos para verano.
Vivir en Puerto Rico
No me gustaría irme a vivir a otro país por más que me quejo de Puerto Rico. Me gusta mucho estar aquí, me gusta mi país. Me molestan cosas que hay y cosas que pasan… La manera en que todo está construido, que es totalmente ridícula. No hay un sistema de transportación colectiva que sea eficiente, y bueno... Pero aquí tengo mi familia y mis amigos.
También tengo esa cosa que me dice que va a pasar algo, como que las cosas van a mejorar. Estoy viendo que están pasando cosas, hay un movimiento y quiero estar aquí para ver todo esto.
Subsuelo
Es un cambio en la cuestión de sonido. Antes hacía todo en guitarra y yo empezaba a tocar y así como salía la improvisación, ahí estaba el disco. Pero con este pasé la guitarra por la computadora y en vez de tocarla y grabar con los pedales, como antes, ahora me grabo tocando y empiezo a picar y cada pedazo lo pongo a repetirse y le meto efectos hasta que suene como otra cosa. Suena como una guitarra mutante, y cuando tengo un “track” completo lo edito. No es un trabajo tan espontáneo como antes, he dejado la improvisación en guitarra sólo para cuando toco junto a otras personas. Se llama "Subsuelo" porque tiene un “feeling” un tanto subterráneo.
¿Por qué el cambio?
Me aburrí de lo anterior, sentí que me estaba repitiendo. Fue natural, no fue una decisión conciente. No tengo pretensiones para el disco, sólo quiero que lo escuchen, que el énfasis esté en la música y no en quien la hace.
Estoy agradecido a medios como éste y Frecuencias Alternas, porque dan cara con estas cosas y les interesa esto de verdad. Así que, gracias...
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| -- | 7/19/2006 17140 |
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